La desolación acompaña a esos futbolistas que se visten de
verde. México fue eliminado en las semifinales de la Copa Oro por Jamaica. El
conjunto caribeño, sin posibilidades para asistir al Mundial de Rusia, doblegó
al tri con un tiro de maravilla de Kemar Lawrence a dos minutos del final. Los
mexicanos se hartaron de encontrar la puntería. Los de la tierra del reggae y
de Usain Bolt jugarán la final contra Estados Unidos, la potencia de la zona.
Los dirigidos por Juan Carlos Osorio tenían una oportunidad
para redimir su metodología en la que no hay titulares seguros. Frente a
Jamaica, México saltó con la mejor alineación que su convocatoria le permitió.
Chicos interesantes como Edson Álvarez, Orbelín Pineda, Rodolfo Pizarro y Elías
Hernández. Era su momento para brillar. Pero no. Los jamaiquinos les cerraron
cada camino hacia su portería. Y cuando se descuidaban tenían en la portería a
Andre Blake que frustró los chutes de los mexicanos.
Durante 90 minutos el equipo mexicano no funcionó. Los jugadores, que la mayoría no había jugado junto al otro, se ofuscaron. Insistían en tirar centros y ganar por altura a unos centrales caribeños con el 1,90 de Lowe y el 1,78 de Taylor. El portero mexicano, Jesús Corona, sacó dos oportunidades de Jamaica, aunque no pudo hacer nada cuando, al minuto 88, Kemar Lawrence, pidió a regañadientes cobrar el tiro libre. Tomó distancia, le pegó, cruzó los pies en espera de que bajara el balón. Gol. Un gol celebrado en comunión con sus colegas. En la banca Theodore Whitmore, el entrenador, se quedó pasmado. Jamaica logró su boleto a la final en la que no era el invitado preferido.

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